
No quiero perder credibilidad y dicen que lo mejor en estos casos es decir la verdad. Pues vamos con ella. Esta saga comenzó como un ejercicio de nostalgia adelantada, una despedida por partes de la Gran Manzana que ya sabía yo tendría que abandonar en el corto plazo. Ahora, de vuelta en la capital de Chile, me dispongo a continuar el ejercicio, esta vez como un acto de nostalgia actualizado (no ya previo).
Habiendo aclarado este punto, abordo el tema en cuestión.
Tantas veces enfrenté la pregunta de si vale la pena salir de Manhattan. Que los outlet están en New Jersey, que los hipster están en Brooklyn y que The Nanny venía de Queens. Dejo de lado New Jersey porque desde que se instaló un Ikea en Brooklyn encuentro que no vale la pena cambiar de estado para ir de compras. Para irse de outlet mejor vaya a Miami y no las venga a revolver a la capital de la moda.
¿Entonces vamos a Brooklyn? Partamos por ahí. Que los hipster suenan en teoría más atractivos que el condado donde llegan los aviones (ya sea la Guardia o JFK).
Para quienes creen que Manhattan es el mundo de las mil caras, pintas, colores y sensaciones, pues aún falta conocer Brooklyn. Es como conocer todo Latinoamérica y captar después que te falta todo Asia. Tienen cosas en común, pero las variaciones son infinitas.
¿Vale la pena conocer Brooklyn? Si estás dispuesto a salir de Manhattan, es probablemente la mejor opción. Algunos de los atractivos son:
- Williamsburg: Centro neurálgico de la taquilla, caminas rodeado de onderos lugares para comer, onder

- Greenpoint: Pegadito a Williamsburg está este barrio bien polaco que ya se está levantando hace un buen tiempo. Ahora, como está en proceso de es menos comercial, lo que algunos pueden encontrar divertido y otros fome. Cada quien verá lo que está buscando. Puedes pasar 5 minutos recorriendo la calle central hasta llegar a Williamsburg y salir de dudas.
- Dumbo: Entre los puentes Manhattan y Brooklyn está este pequeño barrio. Dicen que surgió porque los artistas se fueron a vivir a esos grandes y baratos espacios. Después las inmobiliarias, que todo lo rentabilizan, les habrían “prestado” departamentos a artistas p
La vista de los dos puentes en la tarde-noche es para el recuerdo.
- Brooklyn Heights: Lo mejor sería vivir ahí, pero si andas de paso y estás cerca, puedes disfrutar de una maravillosa vista de Manhattan. Lo único más lindo que estar en Manhattan es ver Manhattan.
- Prospect Pa
Por último, el museo de Brooklyn no parece tener comparación evidente. La construcción es clásica, su exposición permanente tiene algunos brillos (tienen instalada un recorrido que va mostrando como eran las casas donde vivía la gente en distintos momentos históricos en la región, a tamaño natural, ADENTRO del museo). Ahora, los lujos pueden darse por las exposiciones temporales o las fiestas-encuentros que organiza Target en el mismo lugar.
- Fort Greene: Esta es una joyita que no descubrí yo y que no visité hasta mis finales en NY, pero vale la pena rescatarla. Ubicado a sólo un par de estaciones al sureste

- Coney Island y Brighton Beach: Si viste Quisiera Ser Grande y varias otras películas gringas recordarás el concepto del “Parque de Diversiones”. Pues bien, si la película transcurría en NY, probablemente los juegos eran los de Coney Island. La visita es una experiencia. Como siempre en NY todo es un poco límite y sucio, pero muy divertido. Hasta churros, cabritas y juegos con premios pueden animar la jornada. Ojo, que siempre dicen que ahora sí que lo cerrarán para construir unos condos de lujo. Y aunque el sector construcción parece medio paralizado por estos días, Juan Segura vivió muchos años. Revisa si está abierto y los horarios (no son iguales en invierno y verano, y a veces las estaciones intermedias pueden confundir al visitante). Ahora, para ir a la playa y comer, o para hacer cualquier cosa que no tenga que ver con los juegos del Parque de Diversiones, más les recomiendo ir a Brighton Beach. El vecino sector es conocido como la Pequeña Rusia y tiene todo el encanto de un barrio de inmigrantes no invadido por turistas (como sería la Pequeña Italia o Chinatown). Además pueden comprarse todo tipo de tonterillas. Desde esos poster onda soviéticos, muñecas rusas y ensalada rusa. También hay caviar y todo un mundo en letra cirílica que incluyen libros, videos y un millón de cosas que para los que no hablamos ruso no tienen más sentido que la anécdota… ¡pero qué anécdota!
Por supuesto Brooklyn es mucho más que esto. Pero esta es una pequeña muestra de los mil mundos que ahí pueden encontrarse.